sábado, 31 de diciembre de 2011

El divorcio, desde mi punto de vista.

Muchas veces la vida no nos juega bien, se derrumban las cosas y los sueños también.
Se me llenan los ojos de lagrimas recordando lo que fue el ayer, recordando pequeños momentos que quizás son los que nunca se olvidan, el ruido de un coche, el sonido de unas llaves, una tarde en el campo o simplemente una fanta de naranja en un bar...



Oyes voces en la oscuridad, reproches, se acusan y reclaman sin pensar que tu estás hay, debajo de tu almohada, te vas haciendo cada vez mas y más pequeñita, te tapas los oidos cada vez más fuerte pero no es suficiente, sigues escuchandolo todo aunque no quieras, solo deseas que eso acabe. Por fín parece que acaba, pero no, escuchas a tu madre llorar, se encierra en el baño. Escuchas la puerta de la calle, papa se va. Ahora si parece que todo acabó, al menos por esta noche. Pero ya no consigues dormir, las palabras, reproches, insultos y acusos que has escuchado no paran de rondar por tu cabecita, y otra noche más en vela, aunque nadie parezca darse cuenta. 


Nunca nadie me dijo que podía pasar, que dos personas que se quieren se pueden llegar a odiar, que el orgullo puede llegar a ganar... aunque al principio parezca que te da igual, conforme pasa el tiempo vas siendo consciente y es hay cuando empieza todo el sufrimiento... No es fácil el ver derrumbarse tu felicidad como un castillo de naipes, tus ilusiones y sueños cada vez se van haciendo mas pequeñitos, personas que deberían estar a tu lado de repente no están.  


Por mucho que te digan no fue tu culpa, nunca te liberaras de ese peso, no dejaras de torturarte pensando que has hecho mal.


No existen las parejas perfectas, no existen los matrimonios perfectos. No hay que buscar culpables, sino soluciones. Pero aunque sepas todo esto y más, siges hay lamiéndote las heridas por la familia que no tuviste.
Aunque para algunos la historia ha acabado, la verdad es otra… para tí a penas a comenzado…. por cada despacho de abogados dos niños olvidados. Da lo mismo lo que ellos sientan, lo que digan, lo que griten… tan solo son niños; y ellos dos mayores que escuchan dentro de un cuarto la manera y el reparto que de esos niños dicta un juez. A partir de aquí solo existe odio, venganzas, orgullo, manipulación y reproches, y en medio de todo esto nosotros, mi hermano y yo.



Y son ellos, esos niños inocentes, los que se tragan las penas y amarguras de ese dolor. Parece ser ley de vida, por muy alto que grites y petalees tú no puedes cambiar esto, y esa es la realidad, aunque duela.  


En medio de esta batalla en la que yo no elegí participar, sigo aquí, en una esquinita, con unas cuantas heridas más, y soñando con la familia que nunca tuve.



No hay comentarios:

Publicar un comentario

Gracias por tu comentario, pásate de nuevo cuando quieras,
Te esperamos!