domingo, 4 de marzo de 2012

Carta para mi madre.


Hola mama, esta carta es la única forma que tengo para poder expresar todo lo que siento, lo que pasa por mi cabeza a cada instante.
Quizás sea una cobarde y no me atreva a plantar cara a los problemas, pero es que cada vez que intento acercarme a ti hay algo que no me deja, por mucho que intente hablar contigo siempre acaba saliendo el mismo tema, ese tema que tanto daño me hace… mi padre y tu, tu y mi padre…  

Hoy he decidido que es el día, el día de acabar con todo y plantar cara, necesito hacerte llegar lo que siento, quizás con esta carta las cosas cambien o por el contrario sigan igual, pero creo que es mi última opción, y no tengo nada más que perder.
La verdad que hay bastantes cosas que me quitan el sueño, la principal y más importante para mí, es el divorcio. Quizás tú ni sepas hasta que punto me afecta este tema, y  lo mal que lo llevo; todo esto ha podido conmigo, no lo tengo superado aún. Que no me veas llorar no quiere decir que esté bien, solo que prefiero callarme las cosas y huir de todo lo malo, aunque hay veces que no lo consiga.

Hasta hace poco estaba convencida de que todo iba a volver a la normalidad, esa era mi sueño,  levantarme, mirar a mi alrededor y estar en mi cuarto con mi armario empotrado, la litera, mis cosas; que mi hermano me venga a despertar gritando “Raquel vamos a jugar al colchón", que me levante y estés preparando el desayuno y al llegar las 8 escuchar el cascabel del llavero de mi padre al llegar de trabajar...   
Muchas veces la vida no es todo lo bonita que parece ser, se derrumban las cosas y los sueños también. Cada vez que recuerdo el pasado, me veo allí en la casa, contigo, con papa y con el Fran, y se me llenan los ojos de lágrimas, porque sé que por mucho que me guste no volverá a ser nunca más así. Sé que hay pequeños momentos que nunca se volverán a repetir, como por ejemplo una tarde en el campo o una fanta de naranja en un bar, pero los cuatro juntos.  
Nadie me dijo nunca que dos personas que se han querido se pueden llegar a odiar tanto, que el orgullo puede llegar a ganar... y aunque al principio parezca que me daba igual, conforme pasa el tiempo vas siendo consciente y es ahí cuando empieza todo el sufrimiento... No es fácil el ver derrumbarse tu familia como un castillo de naipes, tus ilusiones y sueños cada vez se van haciendo más pequeñitos y personas que deberían estar a tu lado de repente no están.  
Por mucho que me digan que no fue mi culpa lo del divorcio, nunca me liberare de ese peso, no puedo dejar de torturarme pensando que es lo que he hecho mal.


Aunque para ustedes con el divorcio la historia haya acabado, para mí a penas a comenzado…. por cada despacho de abogados dos niños olvidados, y parece daros lo mismo lo que ellos sientan, lo que digan, lo que griten...  Y a partir de aquí solo existe odio, venganzas, orgullo, y en medio de toda esa batalla en la que yo no elegí participar, estamos nosotros, mi hermano y yo.  ¿No os dais cuenta que los que mas sufren con todo esto somos nosotros?
Por favor, lo único que os pido tanto a ti como a mi padre es que pongáis un poquito de vuestra parte, que las cosas se pueden hablar bien, sin gritos ni insultos. Y que penséis en nosotros un poquito, solo quiero que os llevéis bien. Que estéis divorciados no implica que os tengáis que llevar mal, ni que no os tengáis que dirigir la palabra. Cada insulto que os dais, cada voz, cada juicio… es como si me clavaran algo en el corazón. Yo los quiero a los dos por igual, los dos sois parte de mí, y lo que mas deseo es veros felices.

Nadie nace en esta vida sabiendo ser madre, ni padre, ni hijo, ni hermano... es algo que se aprende, y a pesar de todo, para mi eres la mejor madre del mundo entero, y no te cambiaria por nada ni nadie en este mundo.

Sé que hay veces que simplemente con escuchar de tu boca “no te preocupes, yo estoy a tu lado” me harías la niña mas feliz del mundo entero.



Me duele ver como poco a poco nos vamos alejando, cada vez más. Por eso he decidido escribirte todo esto, porque esto mal y te necesito.
Quizás no soy la hija que tú esperabas, y a lo mejor tú también me habrás echado en falta, por eso te pido disculpas si alguna vez  te sentiste sola, y quiero que sepas que yo siempre he intentado ponerme en tu lugar, aunque haya cosas que no las comprenda. Pero sin embargo, yo no he sentido eso de ti, a veces me gustaría que te pusieras en mi lugar por un solo segundo, ponte en mi situación y quizás entiendas las respuestas a algunas de tus preguntas, como por ejemplo el tema de las facturas para el juicio.

No se si alguna vez abras sentido lo que siento yo... esa sensación de querer gritar al mundo cuanto quieres a una persona y no puedes, y te agobias y lloras, y te preguntas ¿pero porque soy así?. Eso es lo que siento yo siempre.

Aunque no te lo diga nunca, te quiero. Aunque no te lo demuestre muchas veces, te quiero. Y aunque siga sin comprender muchas cosas, te quiero. 

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